El destino ha querido que yo sea un habitante de Madrid. Quien conozca esta ciudad habrá podido ver la colección de carreteras de circunvalación que poseemos y como estas junto con las nacionales generán atascos que favorecen una úlcera de estomago. También es llamativa la ausencia de ciclistas y de personas que se muevan sobre dos ruedas aliviando la circulación.
Por otro lado los ciudadanos de esta capital demostramos una falta de respeto hacia quien escoge medios de transporte alternativos al coche. Esto unido a que no existe una educación que nos haga tomar consciencia del colapso al que vamos, hace que tengamos una ciudad con las calles repletas de coches ocupados por una sola persona en su mayoría.
Wednesday, September 28, 2005
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