En la naturaleza es donde se practican actividades como el esquí, el parapente, kayak, submarinismo, raids, senderismo, ….. y por supuesto, la escalada deportva.
Esta última actividad resulta muy divertida, sana, adictiva, en fin, se han escrito muchos libros y filmado documentales intentado transmitir las sensaciones y los activos que aporta a la persona la escalada y yo no espero hacerlo en unos pocos párrafos. Una última característica de la deportiva es endémica de nuestro país, por suerte, es fácil de practicar, por cuestiones climáticas y geográficas. Estas facilidades, junto con un auge de las actividades de aventura en los últimos años han supuesto un aumento notable del número de fanáticos y “lolos”, esto conlleva que se anexen practicantes con escasa conciencia medioambiental y una mayor presión sobre el entorno.
La cuestión es que he venido a vivir a un pueblo en las llanuras de Toledo (quizá embriagado de algún tipo de locura paralela a la del “Ingenioso Hidalgo”). No llevo mucho aquí, así que esta mañana he decidido ir a conocer un poco más la capital. He cogido el autobús en busca de una escuela de escalada de la que había oído hablar y que no tenía muy claro donde estaba.
Desde luego, no hay que saber mucho de geografía, un río (el Tajo) que realiza un meandro bordeando una colina (Hablo del Casco Histórico de Toledo). Si te pones en plan “bolo” recorres el valle por las dos márgenes y antes o después encontrarás las chapas. Pero como las cosas muchas veces no son tan evidentes, tenía tiempo y además me apetecía perderme entre callejuelas y monumentos y culturizarme un poco, pasé el día siguiendo las indicaciones que tenía.
Finalmente tras recorrer el centro, conocer el Barrio Judío y la Iglesia de los Jesuitas (su voto de pobreza cuesta 1,90 Eur.) y contrastar la opinión de 3 personas distintas, llegué a las paredes donde deberían estar las chapas. No se veían, seguí caminando. No se puede ver un pie de vía claro ya que esta todo junta a la carretera ¡al loro con esto si vas! Por último pensé en el plan B. DONDE ESTÉ LA MIERDA ESTÁ LA VÍA. Unos 100 metros más adelante, frente a mí, había un pequeño espacio al margen de la carretera y una botella tirada y al lado de la botella una lata de cerveza, yo seguía sin ver nada que reluciese en la pared, me paré de inmediato, me quedé observando el lugar. En la pared había escrito un nombre de vía con pintura blanca prácticamente borrada. De ahí surge una fisura, unos cinco metros más arriba una chapa. A partir de ahí el resto de la escuelita.
Como ya he dicho antes, cada vez hay más gente que escala y que se ensucie el entorno es probable. Pero creo que es excesivo que la mierda, la suciedad, la porquería, sirva de referente para encontrar una vía. Así que creo que es cosa de todos: tiendas, marcas, editoriales, federaciones clubes y primeros de todos estos los escaladores y amantes de la naturaleza en general que el entorno donde vivimos, nuestra pasión se mantenga limpio.
Personalmente antes que de la basura preferiría depender del GPS (aunque sea más caro).
:-) Icosé (-:
Wednesday, October 17, 2007
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